sábado, 7 de enero de 2017

Cuando me dí cuenta que estaba enamorada

El día que me enamoré, no fue un día, fue un lapso, supe que me había enamorado cuando comencé a darme cuenta de muchas cosas que no había planeado. 

Recuerdo el día que conocí a esa persona la cual pasaría a convertirse en mi primer y último pensamiento del día, cuando reía, reía, admiraba el sonido de su risa, la longitud de su sonrisa, el brillo de sus ojos, recuerdo todo perfectamente, la primera vez que conocí su sonrisa fue por medio de una fotografía, ahí supe de su existencia. 

Me gustó su voz, su manera de hablarme, la forma en la que contaba las cosas, me gustaba platicar de todo, esa persona se fue convirtiendo en lo más especial que tenía, me gustaba dormir hablándole, contándole mi día. 

Cuando tuve su presencia frente a mi, mis nervios eran inmensos, pero según yo no lo hacía notar, me impactó, estaba muy feliz de conocer a ese ser tan increíble. 

Cómo no iba a enamorarme, era obvio, un ser tan sonriente, detallista, atento, especial, entregado, apasionado, un ser inigualable, pese a todo lo que le había pasado, seguía siendo noble, pero no me enamoré sólo de eso, en más, no me enamoré de ello, todo lo que significaba, lo que le hacía su ser me gustó, pero lo que me hizo enamorarme fue cuando no quería escuchar otra risa que no fuera la suya, cuando anhelaba sus besos, sus tibios y suaves labios, me enamoré del brillo de sus ojos, de la sonrisa estúpida que hacía cuando nos veíamos, porque seguramente esa sonrisa estúpida yo la tenía también, me enamoré de sus caricias en mi cabello, de sus mensajes describiendo lo bonita e importante que yo era en su vida, me enamoré de sus manos, de su respiración estando en mi pecho, me enamoré de sus gestos cuando discutíamos, de sus gestos cuando jugábamos, me enamoré de la conexión que llegamos a tener al decir en un momento justo lo que la otra persona pensaba, me enamoré de las tardes a su lado, de su tono de voz al cantar en el auto, me enamoré de las aventuras que creamos para poder vernos, me enamoré de los peligros que pasamos, es que me enamoré de todo lo que podía lograr hacerme sentir con tan poco, de lo invencibles que éramos, seguía enamorándome por las mañanas cuando a penas le veía el rostro entre la oscuridad, del sonido emitido de sus cuerdas bucales conformando un "te amo", es que estoy segura que me enamoré cuando como película anhelaba tenerle al otro lado de mi cama, despertarle con el desayuno, me enamoré perdidamente porque mi lugar era a su lado, no había medición ni límites, recuerdo perfectamente todo, las fotografías donde radia felicidad, los momentos difíciles donde vi rodar lágrimas en sus mejillas, aquella comida que no completamos, ese combo de palomitas y ice morado que se convertía en tradición cada que veíamos una película, me enamoré de la manera tan humano en la que nos mirábamos, de la textura de sus manos. 

Sabes que estas enamorado cuando quieres ver a esa persona para abrazarle y querer contener ese momento para siempre, que despiertas y sabes que no está a un lado pero aún así despiertas deseando que lo estuviera, que existiera la magia para poder traerla a tu lado, sabes que te has enamorado cuando un día a su lado parece un minuto, las despedidas son fatales, te enamoras incluso cuando llegas a reir entre un enojo porque sabes lo adorable que es pelear, pero inmediatamente le callas a besos, te has enamorado cuando eres completamente tú, con errores, cuando aún cuando se descuide, cuando no tenga tiempo de arreglarse, para ti sea la persona más atractiva, probablemente pueda verse mal pero sigue siendo adorable, le sigues queriendo con cada poro de tu piel, conoce todas tus debilidades, te conoce, le conoces, conoces sus malos momentos, su peor humor, interpretas sus miradas, sus gestos, sus acciones, te enamoras cuando le tienes a un lado y le observas dormir, te enamoraste cuando aún muriendo de flojera te levantas, traes el desayuno, le despiertas con besos, sabes que esa persona lo es todo cuando le ves llorar y se te parte el corazón, tratas de convertirte en el mejor payaso del mundo para poder hacerle reír, pero también tratas de tener los brazos más cálidos, llenos de amor y tranquilidad. 

Me enamoré de alguien tan hermoso, me enamoré inigualablemente, podría seguir diciendo todo por lo cuál me di cuenta que me había enamorado, seguramente mucho de lo anterior también te pasó, perder miedos, crecer, reír a carcajadas, ver series a la distancia pero al mismo tiempo, disfrutar de platillos exquisitos, malos momentos, incluso tan malos que sentías un sentimiento desagradable hacia esa persona, abrazos infinitos, llantos, enojos, respiros, celos, momentos aburridos, pero un día después de todo, esos momentos malos no dejan que llegue la tranquilidad, ya hay un futuro en el cuál pensar, algo pasa y pensar en poder perder todo lo que un día construiste para llegar a donde están duele. 

Cuestionas todo, te cuestionas, el amor es tan intenso, incomprensible, porque después de haber entregado todo a esa persona, que esa persona te lo haya entregado todo a ti, que te ame mucho más de lo que puedas imaginar, después de tanto, le lastimes, le hagas llorar, es injusto que pueda llegar a pasar algo así, no es planeado, no quieres herir a quienes amas. 


Me di cuenta que estaba enamorada cuando desee regresar el tiempo y capturarlo en todos aquellos momentos donde te vi reír, donde llegamos al clímax de la felicidad, sé que el enamoramiento tiene plazo, que la felicidad es momentánea, nunca se esta siempre feliz pero tampoco la tristeza dura para siempre y sé que enamorarte te hace fuerte al mismo tiempo que te debilita todo sentido y razón.  


Soy débil y soy fuerte, perdí el sentido y la razón, tuve momentos de inmensa felicidad, ahora duele y por eso me di cuenta que me enamoré.